lunes, 24 de mayo de 2010

libros pop - bit of a blur (alex james)

Lo terminé hace ya un tiempecito, pero quería dejarlo reposar un par de semanas antes de dar una opinión digamos, sosegada, al respecto. Se trata de las memorias de Alex James, el espigado bajista de Blur, la archiconocida banda británica de los 90.

Me encantan las biografías. Me encantan los libros sobre música. ¿Parecería la conjunción perfecta, verdad? Pues el resultado, en mi opinión, dista mucho de estar a la altura. Lo que busca muchas veces el lector de libros sobre grupos musicales  - esa es al menos mi experiencia -  no es tanto las múltiples anécdotas que los rodean o sus relaciones personales, como ahondar en los detalles de grabación y composición de las canciones que tanto aman. 

De lo primero tenemos en el libro muchas páginas: la formación del grupo, su evolución, la amistad de sus miembros, etc. Incluso se permite el lujo James, en un esfuerzo loable de plasmar su intensa vida personal, de divagar sobre temas tan poco afines a priori para un músico pop como jardinería, astronomía o aeronáutica, algunas de sus pasiones personales. La honestidad del inglés sorprende y agrada a partes iguales: el sexo casual, las innumerables borracheras, las drogas, los excesos... Pero el formato de "chico joven de provincias que llega a la fama, se desmadra unos años y al final sienta la cabeza" acaba cansando por demasiado manido. Al final del libro encontramos a Alex casado, disfrutando de su inmensa propiedad en el campo por la que corretean sus tres hijos y asistiendo a recepciones reales en Buckingham Palace. Lo que posiblemente sea el sueño dorado de todo inglés de mediana edad, pero que chirría notablemente en su caso: un músico que pasó los 90 en la banda que mejor ejemplificó en sus letras las críticas más certeramente despiadadas contra las clases medias inglesas y su hipócrita sistema de valores

James escribe bien, con humor y cierta ironía típicamente británica que hace que sea un libro divertido y fácil de leer. Es difícil no sentir simpatía por el chico, especialmente cuando uno se da cuenta de que analiza sin tapujos y con cierta chulería temas espinosos para la historia de la banda: el distanciamiento de sus miembros, las rencillas musicales, la rivalidad con Oasis, etc. Sin enbargo, asuntos tan esenciales para la biografía de un músico pop, y mucho más aún para la biografía de un miembro de la banda que inventó el Brit Pop, son desechados o relegados a la cuneta de los temas sin importancia. La eclosión musical inglesa de principios de los 90 ocupa un par de páginas a lo sumo. La gestación y grabación de un tema seminal como Song 2 queda despachada en un par de párrafos.Y lo mismo ocurre con Country House, Parklife o Charmless Man, himnos por derecho propio de toda una generación. La misma que, atónita,  hoy lee - leemos, leo - este libro con la incómoda sensación de estar haciéndonos mayores y un cierto hastío por la forma en la que los hasta ahora abanderados del indie y la contracultura intentan no sólo hacernos pasar por el aro, sino convencernos de que es el siguiente paso lógico y natural.



miércoles, 12 de mayo de 2010

hoy me siento punk

totalmente anti-establishment. la ira repica haciendo daño en mi interior. cogería un arma de destrucción masiva (una guitarra, por ejemplo) a la mínima provocación. ya vale de tocarnos la fibra sensible. ya vale, por dios... ya está bien de que esto lo paguemos los de siempre. porque vosotros -también los de siempre- se ve que no pensáis arrimar el hombro. por no pensar, yo creo que a veces ni pensáis. o sí. me da igual.

hoy me siento punk. anarchy in the uk.

lunes, 10 de mayo de 2010

liam gallagher hará una película sobre los beatles

Según el New Musical Express, el cantante de Oasis está implicado en un proyecto que pretende llevar a las pantallas los últimos años de la carrera musical de los Beatles. Basada en The Longest Cocktail Party, el famoso libro de Richard DiLello, la película explorará los últimos momentos del Swinging London y el advenimiento de la psicodelia a través de las vicisitudes de un joven trabajador de Apple, el fallido proyecto empresarial de los Beatles.


De modo que se me han puesto los dientes largos y, como no he leído el libro (ya me vale), pues que mejor que irme pitando a amazon (el británico, últimamente se compra más barato que en el americano) para ver cómo lo puedo conseguir. Y de paso, esto me ha recordado que tengo que escribir algún post sobre alguno de los muchos libros sobre los Beatles que pueblan mis estanterías. En futuras entregas, amigos.

sábado, 8 de mayo de 2010

la escena sevillana según rolling stone

En el número de mayo 2010 de Rolling Stone, encontramos una pequeña sección titulada "Sevilla tiene un color especial" (de nuevo recurriendo al tópico para hablar de esta ciudad), en la que el periodista musical Darío Manrique hace una breve panorámica de la escena musical indie sevillana, deteniéndose a comentar los discos de Pony Bravo, Fiera y Las Buenas Noches.
 
Tengo que confesar que sólo conocía a los primeros, por referencias indirectas y ni siquiera los había escuchado. Tras bichear un poco por webs y myspaces e indagar estilos, referencias y demás, me quedo con una sensación bastante extraña. Hasta ahora, yo diría que se tenía a Sevilla por una especie de meca del hip-hop nacional: SFDK, la Mala Rodríguez, Tote King... Es curioso que la selección que llega a las páginas del Rolling no sólo no tiene nada que ver con esto, sino que las propuestas de estos grupos nada tienen que ver entre sí. Desde la mezcla de rock andaluz, reggae y psicodelia de Pony Bravo, pasando por el punk rabioso de Fiera hasta el folk de tipo mediterráneo de Las Buenas Noches, lo único que podría unir a estos grupos es su procedencia.

¿Es suficiente para hablar de una escena sevillana? Puede que no, pero lo cierto es que parecen surgir propuestas alejadas de un tipismo que le ha hecho más mal que bien al pop sevillano. ¿Para cuándo una escena verdaderamente activa, con salas y bares dónde poder tocar?



Fiera - Pisapapeles

Las Buenas Noches - El Fin del Mundo

miércoles, 5 de mayo de 2010

panini - cromos pop

Soy profesor. En realidad soy muchas cosas, pero me gano la vida dando clases. Se aprenden muchas cosas de los niños. Deformación profesional, todos los alumnos son "niños"; aunque el sujeto en cuestión te saque dos cabezas y tenga más espaldas que tú, invariablemente lo llamarás "niño", aunque nunca a la cara, claro. Se aprenden muchas cosas de ellos, muchas más que las que ellos puedan aprender de ti.

Además de por un sinfín de razones, es un trabajo bonito porque te permite viajar hacia atrás en el tiempo - al fin y al cabo los profes también hemos sido alumnos- y comprobar como, la mayoría de las veces, nada ha cambiado. Los niños siguen siendo igual de niños que cuándo tú lo eras, con las mismas actitudes y miradas que tú tenías, los mismos gestos, las mismas rebeldías, los mismos alborotos. El único que ha cambiado - o puede que no tanto, te gusta pensar - eres tú. Es mucha ya la carga que llevas tras la mirada. No serás - no puedes serlo, aunque lo anhelas - ya más un niño, por eso te gusta tu trabajo.
A veces te das cuenta de que no es tanta la distancia, sólo hay que tener la intención de recorrerla.

Los juegos en el patio siguen siendo también los mismos, aunque hayan pasado más de veinte años. Hoy he visto a un grupo de alumnos jugando a cambiarse cromos (de pequeños les decíamos "estampitas"). Pero no cromos de fútbol como los que existían cuando yo jugaba "al coger" (ahora se llama "pilla pilla"), sino de grupos y solistas pop, lo cual ha hecho que irremediablemente haya tenido que acercarme a curiosear.

Panini, la eterna empresa italiana de los cromos, ha comercializado una colección de "musicards" orientada al público infantil que hace un recorrido bastante curioso por lo mejor del pop nacional e internacional. Hoy en el patio he podido ver cromos de El Canto del Loco o Shakira, lo cual entra dentro de lo normal; pero también de  La Habitación Roja o The Ting Tings, lo que ya deja de ser normal para convertirse en sorprendente. Y dándome una vuelta por su web encuentro que hay cromos de Supersubmarina, Julian Casablancas, Anni B Sweet o Kings of Leon, por poner sólo un par de ejemplos de ilustres bandas indies.

¿Estrategia comercial? Puede. Pero creo que sólo por el hecho de  poner a disposición de los niños música e información de este tipo de artistas, la iniciativa ya vale la pena.


lunes, 3 de mayo de 2010

canciones perfectas - little chat (the sunday drivers)

El pasado mes de abril, durante esa especie de "tierra de nadie" que sucede en esta ciudad cada vez que vemos recogerse la última cofradía y empezamos a pensar en lunares y manzanilla fresquita, tuve el placer de ver en directo en la Sala Q a uno de mis grupos preferidos, del que sin duda volveré a hablar por aquí, The Sunday Drivers.



El concierto, excelente. Los seis músicos lo dieron todo sobre el escenario, con un Lyndon (guitarrista de origen galés) mostrando una complicidad total con el público y haciendo que más de uno soltara la carcajada: "esta canción va dedicada a mis amigos de la Macarena" (ahí queda eso). Los "domingueros" de Toledo atacaron un setlist completísimo en el que se sucedían los "hitazos" sin solución de continuidad, casi empalmando un tema con otro. Y, sin embargo, para mi gusto faltó la guinda que hubiera completado tan fantástico pastel y me hubiera hecho marcharme a casa mucho más feliz de lo que me fui (que no fue poco, os lo aseguro): los Sunday Drivers no tocaron mi canción favorita, Little Chat.

Little Chat es el preciosismo convertido en canción pop de tres minutos. Nada más. Y nada menos. Ya querrían muchos compositores (yo mismo, aunque la palabra igual me quede un poco grande) para sí la sensibilidad que atesora Jero Romero para enhebrar melodías y estribillos que no desentonarían en el catálogo de cualquier banda de relumbrón. Desde los delicados arpegios iniciales hasta el final de la letra, dónde los muy cucos nos dejan a la expectativa con un "and I...", esperando una resolución que no existe, la canción es una pura maravilla. Y todo con cuatro o cinco acordes, sabiamente trenzados y mezclados entre sí para dar lugar a la maravillosa melodía cantada, como el propio Jero dijo en alguna parte, con una voz recién salida de la cama, entre la impaciencia y la pereza... Disfrutadla.


sábado, 1 de mayo de 2010

discos que no me llegaron - nevermind (Nirvana)

Creo que Nevermind, el disco que cambió a toda una generación, se publicó en 1991. Mi ciudad hervía de excitación con los preparativos previos a un acontecimiento que no sólo la marcó durante una década, sino que la hizo vivir a su sombra (para bien o para mal) durante mucho tiempo después. De repente, a partir del año mágico, el año de la Expo 92, allá dónde uno mirara veía a tipos rubios sin afeitar con rebecas robadas a sus hermanas y gafas de sol con montura blanca. El grunge había llegado para quedarse. A mi, sin embargo, escondido en mi agujero luminoso lleno de melodía, me pasó por encima.



No escuché Nevermind entero hasta mucho después. Era difícil para mí conectar con todo aquello. Criado musicalmente en la música multicolor británica de los 60, aquellas potentes andanadas carentes de melodía no me decían nada. Los aullidos de angustia existencial de aquellos tres rebeldes, que tanto fascinaron a mis compañeros de colegio, no lograron interesarme mucho más allá de algún riff aislado (excelente la intro de Come as you are). El pesado tratamiento de las guitarras me parecía eso, pesado y aburrido hasta decir basta.

Yo venía de otra tradición. Grupos imaginativos que siempre iban tras la melodía perfecta, tras el estribillo imparable o la armonía vocal que te ponía los pelos de punta y ganas de poner el disco otra vez (y otra, y otra...) Grupos en los que no existía un líder claro, sino que las tareas se repartían a partes iguales. No entendía para nada ese culto exacerbado que generó aquel tío zurdo que hizo que todos los adolescentes de los 90 sacaran las camisas de leñador del armario de papá (con el consiguiente tufillo a naftalina). Porque, no nos engañemos, Nirvana era, sobre todo, Kurt Cobain. ¿O alguien se acuerda ya de quiénes eran los dos que aparecían siempre en segundo plano en las fotos? Sí, Dave Grohl pasó de pegar baquetazos en el fondo del escenario a ponerse en primera fila, tras el micro, en los Foo Fighters, y de paso hacer que el grunge, o sus últimos coletazos, siguieran vivos para toda una generación de pre-adolescentes británicos.  Pero, ¿quién se acuerda de Kris Novoselic?

El grunge tuvo que existir, seguramente, porque había que darle lugar a la música americana en la última década del siglo cuya última parte había estado dominada por grupos británicos. Supongo que su influencia cambió la escena musical y su paradigma se mantuvo durante mucho, mucho tiempo. A mi nunca me llegó porque, para alguien que se había pasado el último año escuchando a los Beatles para el desayuno, el almuerzo y la cena; aquellos berridos (me-mo-riiiiiiiii-iiii-aaaaa) resultaban un tanto intimidantes a la vez que irrisorios. No dudo que fuera un buen disco, grande incluso, pero hoy en día resulta pesado y carente de ritmo, como si la banda se empeñara en hacer la misma canción una y otra vez. A lo mejor esa era su grandeza o a lo mejor tan sólo, como otros tantos, estuvieron en el sitio correcto en el momento adecuado. Qué lastima que yo anduviera por otros corredores musicales.

Related Posts with Thumbnails